29 de agosto de 2008

1ra.INVESTIGACION S/EMIGRACION- 2da.PARTE

Entre los años 2000 y 2003 muchos argentinos emigraron a otros países. Según estimaciones, partieron alrededor de 255.000; la mayoría jóvenes que a pesar de haber alcanzado un alto nivel de escolarización no lograron insertarse en la estructura productiva local ni independizarse económicamente de sus padres. Se fueron tras un futuro mejor. En la Argentina quedaron padres, hermanos, esposos, hijos, con las ausencias.
Esta investigación, enfocada en los que vieron partir a sus hijos y nietos, aporta algunas reflexiones sobre las nuevas relaciones vinculares que mantienen con los emigrados, los mecanismos de ajuste que emplean y las “redes de apoyo social” que encuentran en la nueva situación.
Las preguntas que estructuraron el trabajo fueron las siguientes:
¿Cuál es el impacto psicológico que experimentan los padres frente a la emigración de un hijo?
¿Qué cambios en la estructura y en los vínculos familiares ocasiona la emigración de uno de sus miembros?
¿Qué estrategias despliegan los padres para afrontar esta «crisis accidental?».
Es decir que el artículo se centra en la descripción y explicación de estados emocionales relacionados con el impacto subjetivo de la partida, relaciones interpersonales con los hijos ausentes, actitudes predominantes con respecto a esta crisis accidental y estrategias y procesos de «ajuste».
La información fue obtenida a través de reuniones grupales de tipo semanal con padres de jóvenes emigrados en las cuales se promovía el diálogo y la expresión de las vivencias personales, reuniones de trabajo en las que sintetizaban el material leído, intercambiaban bibliografía, leían información periodística y textos extraídos de la WEB y de entrevistas en profundidad semi-estructuradas alrededor de seis ejes temáticos: opiniones sobre la situación de los hijos; motivos de la partida; sentimientos vividos y actuales; expectativas sobre el futuro; modos de paliar el dolor o la angustia que estaban utilizando; planes personales orientados a mejorar el estado de ánimo.
En el estudio participaron 65 adultos de 46 a 84 años con hijos en el extranjero, algunos asistentes residentes de la localidad de Alta Gracia, CÓRDOBA. Los 65 adultos consultados tienen en total 91 hijos en el exterior; 54,7% se encuentra en Europa (34% en España, una proporción algo menor en Itali, y el resto en otros países de la unión europea); el 30,76% reside en América del Norte (67,85% en Estados Unidos y los demás en Méjico y Canadá); sólo un 10% emigró a otros países latinoamericanos y 6 a Israel, India, Australia...
El 61,9% partió después del año 2000; 20, 23% en los años 90; 13% en la década del 80 y sólo 4 individuos en los sesenta y los setenta.
Según los relatos obtenidos, en la mayoría de los casos el motivo principal de la partida fue la necesidad de encontrar trabajo; en segundo término el deseo de reunificación familiar con ya emigrados y por último otros factores (estudio, investigación, ansia de “conocer otras realidades”...). También a juicio de sus padres, en los lugares de recepción tienen trabajo, se han afincado muchos con su familia, han alcanzado un grado aceptable de legalidad que les permite residir y a pesar de que su migración es reciente, se encuentran satisfechos con la actividad que realizan (88,5%).
La mayoría de las personas que integran la muestra, no viven solas y manifiestan que pueden comunicarse con sus hijos, vía telefónica o por mail, con una frecuencia diaria, semanal o mensualmente.
Más de un tercio considera que no podrá ver o encontrarse con sus hijos emigrados, generalmente por motivos económicos, y más de dos tercios piensa que sus hijos no volverán a radicarse en la Argentina.

3ra.parte...viernes 5/9/08

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