25 de mayo de 2011

Mi siempre presente Anabel

Mi corta experiencia en este grupo fue positiva y esperanzadora. Estuve con un vacío interior difícil de sobrellevar cuando una de mis hijas, luego de haber realizado varias pasantías en el exterior, se casó con un suizo y se quedó a vivir y a trabajar en su profesión en Europa.

Ella estuvo en Toronto, en Minesota, pero siempre volvía al nido, la idea era capacitarse y regresar. Pero…conoció al amor.

Tardé poco tiempo en darme cuenta que cuando volviese, ya sería una visita, y no mi hijita presente compañera de la ida.

Estoy feliz porque se que está muy bien afectiva y laboralmente, pero como dice el dicho “hay razones que la mente entiende muy claramente, pero no así el corazón, el cerebro va por una lado y las emociones y sentimientos por otro.”

Cuando llegé al grupo, muy bien coordinado por la Lic. Raquel Sans, observé que mis compañeras ya habían pasado por mi etapa, y al verlas tan bien, me sirvió y me sirve para aspirar a ese estado de paz, comprensión y aceptación de la realidad, y a no añorar el tiempo pasado, ya que la ida no se detiene y siempre va hacia delante.

Ana

Mamá de de mi siempre presente Anabel

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